El caso típico: sacas RMB de un cajero chino y, al volver a casa, descubres en el extracto una comisión por transacción extranjera o por cajero que nadie te había avisado. El coste real de retirar queda bastante por encima de lo esperado.
La carga se duplica desde dos lados: los operadores de cajeros chinos (principalmente Bank of China e ICBC) cobran ¥10–¥25 por cada transacción con tarjeta extranjera, y tu banco de origen añade un margen FX del 1–3%; algunos bancos suman además una tarifa fija por uso de cajero.
Cómo reducir el coste: antes de volar, consigue una tarjeta de débito sin comisiones por transacción extranjera (Chase Sapphire, Schwab, Revolut, Starling, Wise). En China, evita los cajeros independientes de centros comerciales y tiendas de conveniencia, y retira solo en las máquinas de Bank of China e ICBC situadas dentro de las oficinas bancarias: menos comisiones y menos riesgo de retención de la tarjeta.

