El síntoma típico: entraste en China con el régimen de exención de visado de 30 días, tu viaje se alarga y te das cuenta de que necesitas más días, pero preferirías no interrumpir el viaje con una salida del país.
La causa es que esta estancia sin visado es de una sola entrada y de duración fija: no existe ningún trámite para prorrogarla desde dentro de China continental. Los 30 días son un tope estricto, y quedarse un solo día de más conlleva multas y problemas de registro migratorio.
La solución práctica: organiza una salida a Hong Kong, Macao o un tercer país cercano (Tailandia, Japón, Vietnam) y vuelve a entrar, lo que reinicia el plazo de 30 días. La otra vía es solicitar un visado L en un consulado chino en el extranjero durante esa salida y reentrar en China con ese visado.

