El síntoma típico: preguntas el precio de un recuerdo en un mercado callejero y la cifra que te dan es de 3 a 10 veces lo que pagaría un local por lo mismo; cuando expresas sorpresa, el vendedor insiste en que ese es "el precio real".
La causa es que los mercados al aire libre de las zonas turísticas (Wangfujing en Pekín, Nanjing Road en Shanghái, el Barrio Musulmán de Xi'an) practican por defecto un "precio de extranjero" inflado. No es una irregularidad puntual: regatear hasta rebajar un 60-80% sobre la primera cifra es la dinámica esperada por ambas partes.
La solución práctica: empieza a marcharte sin comprar, que suele provocar una bajada inmediata; ofrece el 20-30% del precio inicial y cierra el trato en torno al 40%. Si no te apetece regatear, compra a precio fijo en tiendas de cadena o centros comerciales, donde la etiqueta es la que hay.

